Bomberos forestales quemados: precariedad, fraccionamiento e incumplimiento de derechos básicos en un servicio público de importancia capital
7 de septiembre de 2026

El inicio del nuevo ciclo tras las vacaciones tiene siempre un sabor agridulce, al converger en el mismo objeto un efecto positivo, por lo disfrutado, y otro de signo opuesto, por la sensación de pérdida. Pero hay otros efectos negativos, mucho más relevantes y de alcance más social, que trae el final del estío, que es la valoración del impacto de los incendios forestales, que, si siempre ha sido negativa, lo es mucho más en los últimos años. La tangible subida de temperaturas y las continuas olas de calor aceleran la evaporación, reducen la humedad del suelo y secan la vegetación. En esta situación, cualquier pequeña chispa es suficiente para prender la gran mecha que es el monte en estas condiciones, y si a esta ecuación se suma la acción del viento, el resultado es la rápida propagación del fuego, su mayor intensidad y la consecuente mayor dificultad para extinguirlo. La multiplicación de los días en los que se producen las apuntadas condiciones especialmente proclives a los incendios, a consecuencia del cambio climático, explica la proliferación de «megaincendios». Además, se produce un efecto perverso de «retroalimentación», pues los incendios forestales contribuyen a aumentar el efecto del cambio climático dado que la ignición libera gases de efecto invernadero, supone la merma de masa forestal, que absorbe dióxido de carbono y libera oxígeno y, en fin, aceleran los procesos de desertificación, que amenazan al 70 % del territorio español. El problema, desde luego, no es menor, pues a fecha de 18 de agosto, día Mundial para la Prevención de los Incendios Forestales, el saldo de hectáreas calcinadas en España rayaba las 255.000, si bien pocos días más tarde, los rayos caídos en las tormentas que afectaron el arco Mediterráneo causaron nuevos incendios en varias provincias, como el de la Sierra Calderona (Castellón/Valencia), con unas 650 hectáreas quemadas y, en fin, tantos otros que en el momento en que se escriben estas líneas siguen activos.
Margarita Miñarro Yanini.
Catedrática de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social.
Universidad Jaume I de Castellón.
7 de septiembre de 2026